jueves, 7 de junio de 2012

7.


Aquí, tumbada en la cama, en silencio, recordando todo aquello que vivimos sin apenas darnos cuenta, con fugacidad. Sin saberlo me convertí en una adicta, en una adicta de la droga más fuerte que existe; tu piel, tus labios y tus "te quiero", me convertí en esclava de una fingida libertad y una verdadera historia de amor, de esas incontables noches de insomnio pensándote, de todas esas guerras de cosquillas y besos con sabor a eternidad, de tus tonterías y tu pelo alborotado acompañando un "buenos días pequeña". Totalmente extasiada, así amanecía a tu lado, deseando no tener que levantarme jamás. Supongo que ahora solo existe angustia dentro de mí, angustia e infinidad de impotencia, tengo mono, mono de ti. Estaba claro ¿no? Era presa, y sigo siéndolo, sigo viviendo pendiente de esas pequeñas dosis de amor, de ese colocón. Sigo aferrada a ti y a todo lo que te representa, a todo lo que me hiciste y me haces sentir y a todo lo que me jodió la vida obligándome a alejarme de ti. Y a estar aquí, tumbada, sola, pensándote con lágrimas en los ojos. Cadenas, cadenas de amor y amargura, eso es  lo que nos queda.

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