jueves, 12 de julio de 2012

Amor, creamos en él.


Ella levantaba la cabeza, tímidamente, buscando con disimulo su mirada. Nada, no encontró nada. Siguió escribiendo en su cuaderno, creando su pequeño mundo de fantasía, dibujando pequeños detalles que tan importantes eran para ella. - "¿Carina?" Levantó la mirada para chocarse bruscamente con la suya, con esos ojos azules que tantos de sus sueños habían protagonizado. Su príncipe había aparecido. Con la voz entrecortada consiguió saludarle, y sintiendo como sus mejillas se ruborizaban le dio un beso en la cara. - "¿Cómo estás hoy, Ángel? ¿Terminaste el trabajo de economía?" Sí, eso le decía ella, cuando lo único que quería escuchar eran dos palabras, bueno, o no escuchar nada. Simplemente el roce de sus labios.
Salieron de la biblioteca, ya que sabían que por hoy el estudio quedaba aparte. Carina sabía que con él a su lado la concentración sólo se dirigía hacia él. Hacia él y cada uno de sus gestos.  Llevaban conociéndose un año y tres meses ya, siendo aquellos amigos que todos confunden por novios. Aquellos que se convierten en inseparables. Ángel midió cada una de sus palabras, y dijo despacio; - "Carina, hoy estás radiante. Preciosa, como siempre".  Ella se quedó paralizada, luchando contra su corazón que se le salía del pecho."Somos solo amigos, solo somos amigos" se repetía una y otra vez. Estaba harta, harta ya de soñar que sus sentimientos fueran mutuos, de oír de sus labios un te quiero, de catarlos.  Decidió ser valiente. -"Ángel, ¿cómo te va con Sofía?" Él parecía confuso, pero tras unos segundos contestó; "Ella sólo era un entretenimiento, eso ya lo sabes. Llevo tiempo enamorado de una chica. Mucho tiempo". Carina juraría haber podido escuchar como su corazón quebraba, como un frágil cristal. Pero el siguió, -"Es esa clase de chica, con la que hablo horas y horas por teléfono, que me hace sonreír cada día, que convierte mi vida en un sueño pero a la vez es la razón de mi insomnio cada noche, ella es, es ella. Simplemente. Es mi once." - "¿Tu once? ¿¡ESTÁS SALIENDO CON ALGUIÉN?!" Él se río, -"no, tonta, el once es el día en el que nos abrazamos por primera vez". Suspiró, "tú eres ella". Carina se quedó petrificada, no fue capaz de decir nada. Completo silencio. -"Carina, lo siento. No te enfades, esto no tiene porqué afectar a nuestra amistad..." Y mientras él seguía preocupándose, ella se inclino frente a él, cerró los ojos y le besó, le besó como todas las noches había imaginado. Ambos sonríeron. Y de los castaños ojos de Carina caía una lágrima, pura felicidad que recorría sus mejillas. Jamás había sido tan feliz. Ángel la abrazó, diciéndole al oído "Mi once, por siempre mi once. Te quiero, princesa. ¿Princesa? ¿Qué digo princesa? Una princesa te tendría envidia, tus ojos brillan más que su corona".


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