domingo, 30 de marzo de 2014

Se ha ido...

Y la miro. Dentro de sus fríos ojos ya no queda nada; ya no hay vida que embellece, ni amor que palpita, únicamente un resquicio de dolor, escondido, tras la púpila dilatada que tantas veces quise provocar.
¿Y quién es ella más que una sombra del pasado, más que un esbozo de su alma, más que un fantasma de su propia vanidad?
Ya no hay una hermosa sonrisa, ya se disipó el color de sus mejillas, ya no está la persona que solía ser.
Se ha ido.
Por siempre se ha marchado.
La chica del espejo se ha ido sin despedirse.

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